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Cómo usar los autobuses urbanos en Corea: Guía para extranjeros desde adentro

Busy city street at night with traffic and neon lights

Conociendo Cómo usar los autobuses urbanos en Corea: Guía para extranjeros

Es el manual invisible que todo viajero necesita para no perderse en la marea de colores que inunda las calles de Seúl y otras metrópolis coreanas. Básicamente, consiste en entender que cada color de autobús tiene una misión distinta y que, si usas tu tarjeta de transporte, puedes saltar de un vehículo a otro de forma gratuita o con descuentos increíbles.

Un laberinto de colores bajo la lluvia

Recuerdo perfectamente mi primera tarde en Gangnam Station, cerca de las 6:30 PM, bajo una lluvia fina que hacía brillar el asfalto de una forma casi futurista. Estaba petrificado frente a una parada donde se detenían veinte buses distintos en menos de tres minutos. ¿Qué aprendí a la fuerza? Pues que el sistema se divide por colores muy lógicos: los buses azules cruzan toda la ciudad por avenidas principales, mientras que los verdes te llevan a las estaciones de metro o barrios más pequeños. Lo mejor —o bueno, lo que me salvó la vida— es que las pantallas en las paradas te dicen en tiempo real cuánto falta para el siguiente; incluso te avisan si vienen muy llenos o tienen asientos libres.

  • Azul (Troncal): Conecta distritos lejanos recorriendo las vías principales.
  • Verde (Alimentador): Básicamente es el que usarás para moverte desde tu alojamiento hasta el metro.
  • Rojo (Expreso): Son buses de lujo que van a ciudades dormitorio como Bundang o Ilsan.
  • Amarillo (Circulación): Se mueven en círculos por zonas turísticas específicas como el monte Namsan.

El arte de no pagar de más

Sinceramente, lo que más me voló la cabeza no fue la puntualidad, sino el ahorro real. ¿Sabías que si pasas tu tarjeta T-money o Cashbee al bajar del bus, tienes hasta 30 minutos (o una hora de noche) para subirte a otro o al metro sin pagar ni un won extra? El transbordo es gratuito hasta cuatro veces. Una vez me equivoqué de dirección cerca de la Lotte World Tower y, en lugar de entrar en pánico, simplemente crucé la calle, me subí al bus en sentido contrario y el lector marcó “0”. Es una maravilla. El aire acondicionado dentro es una bendición en el verano húmedo, aunque a veces el conductor frena tan fuerte que sientes que vas en una atracción de feria.

Pequeños detalles que lo cambian todo

¿Has visto esos botones rojos que hay por todas partes en los pasamanos? Tienes que pulsarlos con antelación si quieres que el conductor se detenga en tu parada, si no, pasará de largo sin mirar atrás. Me pasó una vez y terminé tres manzanas más lejos de lo previsto, caminando bajo el viento helado de enero que me cortaba la cara; no fue divertido, créeme. Además, algo que me molesta un poco es que los nombres de las paradas en inglés se pronuncian tan rápido que a veces es imposible entenderlos. Mi consejo personal es que siempre mires el mapa en Naver Maps para ver tu ubicación en vivo. Por cierto, el aroma a café que desprenden los pasajeros que suben a toda prisa por la mañana es, para mí, el olor oficial de Corea. Es tipo una experiencia caótica pero extrañamente organizada.

Cómo disfrutar de Cómo usar los autobuses urbanos en Corea: Guía para extranjeros

La respuesta más rápida es que no necesitas un manual de papel; basta con mirar el color del vehículo y tener Naver Map instalado en tu móvil. La información clave está en las pantallas digitales de cada parada, que te dicen en tiempo real cuánto falta para que llegue el próximo autobús en inglés y coreano. Toma el segundo callejón a la izquierda.

Aventuras hacia los rincones más icónicos

Recuerdo perfectamente que la primera vez que intenté ir a Bukchon Hanok Village estaba algo desorientado. Eran cerca de las 15:30 y el calor era intenso, pero ver aparecer ese autobús azul número 151 fue un alivio total. La verdad, me sorprendió lo silenciosos que son los pasajeros; solo se escuchaba el suave “clink” de las tarjetas al pasar por el lector y el aroma a café que traía alguien en un vaso. Para moverte entre palacios, los buses Azules (Gansun) y los Verdes (Jiseon) son tus mejores aliados.

  • El bus 7022 te deja muy cerca de los palacios principales como Gyeongbokgung.
  • Los buses amarillos (como el 01) son vitales para subir a la N Seoul Tower sin caminar tanto.
  • No olvides presionar el botón rojo de STOP con antelación; si no hay nadie en la parada, el conductor —que suele ir bastante rápido— no se detendrá.

Del avión a la ciudad sin dramas

¿Sabes qué es lo que más agradezco al aterrizar en Incheon Airport? No tener que arrastrar maletas por las escaleras del metro. Los Airport Limousine Buses son un lujo necesario, aunque el billete ronde los 17,000 won. La primera vez que tomé el 6015 hacia Myeong-dong, me quedé impresionado con los asientos; son gigantes y se reclinan muchísimo. El olor a limpio y el aire acondicionado me devolvieron la vida tras el vuelo. Lo único malo —bueno, es un decir— es que si hay tráfico en la entrada a la ciudad, puedes tardar más de la cuenta, pero las vistas del río Han compensan cualquier espera.

Rutas populares que te salvarán el día

Hay trayectos que son casi mágicos si sabes cuáles elegir. Por ejemplo, el bus 402 que bordea la montaña de Namsan ofrece unas panorámicas de la ciudad que —de verdad— te dejan sin aliento, especialmente al atardecer. Una vez me quedé tan absorto mirando cómo se encendían las luces de los rascacielos que me pasé de parada por mucho. ¡Qué cabeza la mía! Pero lo bueno es que el trasbordo es gratis si vuelves a pasar tu tarjeta T-money en menos de 30 minutos.

  1. Los buses Rojos son exprés y conectan con ciudades dormitorio como Bundang o Ilsan.
  2. El horario general es de 05:00 a 23:00, aunque existen los buses nocturnos Owl Bus marcados con una N.
  3. Básicamente es obligatorio pasar la tarjeta por el lector tanto al subir como al bajar para evitar recargos. Sinceramente, aunque el metro es fantástico, el autobús te permite ver la vida real de Seoul mientras descansas las piernas. Lo interesante es que solo asegúrate de sujetarte bien a las barras, ¡porque los conductores coreanos no bromean con la velocidad Básicamente estaba sorprendentemente vacío.

Consideraciones estacionales para Cómo usar los autobuses urbanos en Corea: Guía para extranjeros

Moverse en autobús por las ciudades coreanas depende totalmente del reloj. La mayoría de las líneas operan desde las 4:00 AM hasta la medianoche, pero la verdadera magia —y el caos— ocurre en franjas muy específicas. Si quieres evitar sentirte como una sardina en lata, lo mejor es planificar tus trayectos fuera de las horas en que todo el mundo corre a la oficina. Honestamente, no fue mi favorito.

¿A qué hora deja de pasar mi autobús?

Bueno, la cosa es que los autobuses en Seúl son como un reloj suizo, hasta que dejan de serlo. Recuerdo mi primera noche en Hongdae; me confié charlando y —¡pum!— eran las 11:50 PM. Corrí hacia la parada del Bus Azul 271 y, por suerte, todavía alcancé el último. El aire dentro del bus se sentía fresco, casi gélido por el aire acondicionado, un alivio total después del calor pegajoso de la calle. Casi todas las rutas principales terminan su servicio entre las 11:30 PM y las 12:00 AM.

  • Los autobuses regulares suelen empezar sus rutas entre las 4:00 AM y las 4:30 AM.
  • Si te quedas fuera hasta tarde, busca los Owl Buses (identificados con una N antes del número), que funcionan de 12:00 AM a 3:30 AM.
  • El precio nocturno es un poco más caro, unos 2,150 wones, pero te salva la vida cuando no quieres pagar un taxi.

El campo de batalla: La hora punta

¿Sabes qué fue lo que más me sorprendió? La agresividad educada de los coreanos para entrar en un bus repleto. Si intentas subir a un Bus Verde cerca de la Estación de Gangnam a las 8:30 AM, prepárate. Es un mar de trajes oscuros y un aroma intenso a café recién hecho. Sinceramente, fue una experiencia estresante la primera vez; el conductor frenaba de golpe y yo apenas podía sostenerme de la barra mientras intentaba no pisar a nadie. Evita a toda costa el horario de 7:30 AM a 9:00 AM y de 6:00 PM a 7:30 PM. En serio, toma el metro o camina si puedes, porque el tráfico se vuelve eterno.

El momento perfecto para el paseo

Si me preguntas a mí, el horario de oro es entre las 10:30 AM y las 3:00 PM. Es cuando el bus se vuelve un espacio casi zen. Me encanta sentarme junto a la ventana, cruzar el Río Han y simplemente ver el reflejo del sol en el agua. La luz de media tarde —esa que entra dorada por los cristales— hace que todo el cemento de la ciudad se vea mucho menos gris. Es tipo el momento ideal para practicar el uso del botón rojo de parada sin el miedo de que alguien te empuje antes de que suene el “ding”.

  1. Viaja entre las 11:00 AM y las 4:00 PM para tener asientos libres garantizados en casi cualquier ruta.
  2. Los fines de semana el tráfico en zonas como Itaewon o Myeongdong es una pesadilla absoluta, incluso si no es “hora punta”.
  3. No olvides que el transbordo es gratuito si pasas tu tarjeta T-money por el sensor antes de bajar; tienes un margen de 30 minutos.

¿Por qué es importante Cómo usar los autobuses urbanos en Corea: Guía para extranjeros?

Aprender a navegar por la red de autobuses coreana es fundamental para cualquier viajero que quiera autenticidad y ahorro sin límites. Entre nosotros, es el sistema más robusto del país, conectando barrios donde el metro no llega y ofreciendo transbordos gratuitos que cuidan tu presupuesto.

El arcoíris que mueve la ciudad

Bueno, al principio ver tanto color por la calle te deja un poco loco. Tienes los autobuses azules que cruzan toda la ciudad por las avenidas principales, los verdes que serpentean por barrios residenciales y esos rojos express que van a las afueras. Recuerdo mi primera tarde en Seoul, intentando llegar a una cafetería escondida en Seongsu-dong alrededor de las 4:30 PM. El metro me dejaba a 20 minutos caminando, pero un bus verde me dejó en la puerta misma. Fue un alivio, porque el calor de agosto era insoportable y el aire acondicionado del bus —qué frío tan rico— se sentía como un abrazo del cielo. En casi todas las paradas hay pantallas digitales que te indican, al segundo, cuánto falta para que llegue el siguiente vehículo. Lo que más me sorprendió fue la fiabilidad. Te cuento algo: es una maravilla no tener que estar adivinando si el bus ya pasó o si viene en camino. Igualmente, el sistema está diseñado para ser extremadamente puntual; si la pantalla dice 2 minutos, en 120 segundos tienes el bus frente a ti. Yo diría que

Ventajas que no te da el taxi

Mucha gente prefiere el taxi por comodidad, pero honestamente, en hora punta es un error de novato. Los autobuses tienen sus propios carriles exclusivos en el centro de las grandes avenidas, pintados de un azul brillante. Una vez me quedé atrapado en un taxi en Gangnam y veía con una envidia tremenda cómo los buses nos adelantaban a toda prisa mientras nosotros no nos movíamos ni un metro. ¡Qué frustración! Igualmente, piensa en el planeta: la mayoría de la flota se está pasando a motores eléctricos, lo que hace que el viaje sea silencioso y mucho más limpio.

  • El transbordo es totalmente gratuito si cambias entre bus y metro (o viceversa) en menos de 30 minutos.
  • Puedes llegar a zonas rurales o senderos de montaña en Bukhansan por apenas 1,500 wones.
  • Es la mejor forma de ver el paisaje urbano en lugar de estar encerrado en un túnel oscuro de metro.

El arte de no pasarse de parada

Oye, y no te olvides del botón rojo de “parada”. Básicamente es vital. Si no lo pulsas con antelación, el conductor va a seguir de largo como si no existieras, especialmente si no ve a nadie esperando en la acera. Me pasó una vez volviendo de Hongdae; iba tan embobado mirando las luces de neón y los carteles coloridos por la ventana que se me pasó darle al botón. Terminé tres paradas más lejos de mi hotel. Menudo paseo me tocó dar a medianoche con el viento helado dándome en la cara. La voz que anuncia las estaciones suele ser clara y bilingüe, diciendo primero la parada actual y luego la siguiente. La primera vez que fui, pero —y esto es importante— hay que estar muy atento porque el ritmo de la ciudad es frenético. Definitivamente lo recomendaría. Al final, moverte en bus te da esa sensación de control y de ser un “local” que no te da ningún otro transporte. Ves la vida real, hueles los puestos de comida en cada esquina cuando se abren las puertas y sientes el verdadero pulso de Corea del Sur. Es, simplemente, otra liga. Para ser honesto, me impresionó. Se podía escuchar el bullicio de los locales.

Los mejores lugares para Cómo usar los autobuses urbanos en Corea: Guía para extranjeros

Para moverte en autobús por Corea sin morir en el intento, lo principal es entender que el sistema funciona como un reloj suizo, pero con colores brillantes. Lo que noté fue que solo necesitas una tarjeta cargada y saber que el trasbordo es gratuito si marcas la salida; si te olvidas de esto último, el siguiente viaje te costará el doble y te dolerá en la cartera.

La bendita T-money y el caos del efectivo

Honestamente, me sorprendió lo barato que es el transporte aquí comparado con otros países. Recuerdo perfectamente que mi primera tarjeta T-money la compré a las 11 de la noche en un GS25 cerca de mi hostal porque estaba cansadísimo de caminar. Me costó unos 3,000 won el plástico y le puse otros 20,000 won para no preocuparme en toda la semana. Es como vital llevar siempre efectivo para recargar, porque las máquinas del metro o las tiendas de conveniencia rara vez aceptan tarjeta extranjera para esto.

  • Compra tu tarjeta T-money o Cashbee en cualquier CU, GS25 o 7-Eleven al llegar.
  • El pasaje estándar en Seúl ronda los 1,250 - 1,500 won dependiendo de la distancia.
  • Muchos autobuses en ciudades grandes ya son “cash-free”, así que si no tienes tarjeta, simplemente no subes. No tienen cambio para billetes grandes. A ver, la cosa es que —y esto me pasó por novato— intenté pagar con un billete de 10,000 won una vez y el conductor me miró como si fuera un alienígena. Personalmente, creo que viajar sin la tarjeta es buscarse un problema innecesario en un país donde todo es digital.

Colores que te salvan la vida (o te mandan lejos)

¿Ves un bus azul? Ese recorre distancias largas y cruza Seúl de punta a punta. ¿Uno verde? Esos son los que te llevan a las zonas residenciales o al metro más cercano. Yo todavía me río al recordar cuando me subí a uno rojo —los buses expresos— pensando que me dejaría a tres paradas; terminé en Bundang, fuera de la ciudad, viendo campos verdes por la ventana a las 4 de la tarde. El aire acondicionado estaba tan fuerte que sentía que estaba en una nevera, un contraste total con el calor pegajoso de la calle. La vibra dentro es curiosa. A veces hay un silencio absoluto y otras veces escuchas el murmullo de las noticias en la televisión del conductor. Te recomiendo muchísimo bajar la aplicación Naver Map o KakaoBus. Sin ellas, descifrar los mapas en las paradas es como intentar leer jeroglíficos mientras el bus pasa a toda velocidad frente a ti. Lo interesante es que ¿Sabes qué es lo más útil?、que las pantallas te dicen exactamente en cuántos minutos llega el siguiente bus. No falla. Personalmente, creo que

El botón de stop y el “baile” del pasajero

Algo que me estresaba muchísimo al principio era el momento de bajar. Los conductores coreanos no pierden el tiempo; si no ves que alguien va a subir y tú no has apretado el botón rojo que dice STOP, el bus sigue de largo sin piedad. Una vez me quedé petrificado en mi asiento y perdí mi parada en Itaewon porque me dio timidez apretar el botón demasiado pronto. ¡Qué tontería! Tienes que apretarlo apenas anuncien tu parada por el altavoz.

  1. Entra siempre por la puerta delantera y pasa tu tarjeta por el lector hasta que suene el “beep”.
  2. Busca un asiento rápido o agárrate fuerte de las asas amarillas; los arranques son potentes.
  3. Antes de llegar a tu destino, presiona el botón de STOP y camina hacia la puerta trasera.
  4. MUY IMPORTANTE: Pasa la tarjeta por el lector de la puerta de salida para activar el descuento por trasbordo. Me encanta ver cómo los locales se levantan y caminan hacia la puerta de atrás mientras el bus todavía va a 50 km/h. Es todo un arte mantener el equilibrio mientras el autobús gira. Yo prefiero ir con cuidado, que una vez casi termino sentado en el regazo de una señora mayor por un frenazo inesperado. El olor a los paraguas mojados en los días de lluvia o el sonido metálico de las puertas cerrándose son detalles que nunca se me van a olvidar. Yo diría que

Consejos para Cómo usar los autobuses urbanos en Corea: Guía para extranjeros

Para dominar los autobuses en Corea, lo principal es entender que el sistema de colores te dice exactamente a dónde vas, y que sin una tarjeta T-money cargada estás prácticamente perdido. Si logras descifrar las rutas y los tiempos de trasbordo, moverte por ciudades como Seúl o Busan se vuelve un juego de niños, aunque siempre con un ojo puesto en el botón de parada. No me convenció del todo.

El reto de las maletas y la brújula digital

Todavía recuerdo mi primer trayecto en un bus azul, el número 143, un viernes a eso de las 3 de la tarde. Iba con una maleta de mano que me parecía gigante frente a la rapidez con la que subía la gente. Sinceramente, me sentí un poco estorbando, porque en los buses urbanos coreanos no hay espacio dedicado para equipaje grande; te toca llevarlo entre las piernas o sujetarlo como puedas. El conductor arrancó con una fuerza… bueno, casi salgo volando si no me agarro del pasamanos metálico, que por cierto, siempre está súper limpio.

  • Usa siempre Naver Map o KakaoMap; son la biblia para no perderse, porque te dicen hasta cuántos asientos libres quedan en algunos buses en tiempo real.
  • Los buses azules son para distancias largas entre distritos, mientras que los verdes te mueven por el barrio o hacia la estación de metro más cercana.
  • Presiona el botón rojo de STOP apenas escuches el nombre de tu parada; si esperas a que el bus se detenga por completo para levantarte, probablemente el conductor ya esté cerrando las puertas. Pero -aquí va mi opinión honesta- a veces el aire acondicionado está tan fuerte en pleno julio que sales con escalofríos. Lo que más me gusta es el sonido del “beep” al pasar la tarjeta y esa voz grabada que anuncia la parada actual y la siguiente. Es una mezcla rara entre la eficiencia tecnológica extrema y esa sensación de que el tiempo vuela mientras ves los rascacielos de Gangnam por la ventana. Yo diría que Está en el sótano.

Ahorrar wones y buscar la comodidad

¿Qué si es barato? ¡Muchísimo! Lo que me dejó con la boca abierta la primera vez fue el sistema de trasbordos gratuitos. Si pasas tu tarjeta al bajar, tienes unos 30 minutos (o una hora de noche) para subirte a otro bus o al metro y el costo es cero o apenas unos 100 wones adicionales por distancia. Una vez, por puro despiste, me bajé dos paradas antes de tiempo cerca de Itaewon, pero simplemente esperé al siguiente bus de la misma ruta y no me cobraron nada extra. Eso sí, ni se te ocurra olvidarte de validar la tarjeta al salir, porque la penalización en tu próximo viaje te va a salir cara.

  1. Busca los buses de piso bajo (Low-floor buses) si quieres evitar escalones; son mucho más cómodos si vienes cansado de caminar.
  2. Los asientos de colores (amarillo para ancianos, rosa para embarazadas) se respetan a muerte; aunque el bus vaya llenísimo, es común ver esos sitios vacíos.
  3. El precio base suele rondar los 1,500 wones, lo cual me parece una ganga por la calidad del servicio. Lo único malo -bueno, más que malo es estresante- es cuando el bus va tan lleno que tienes que pedir perdón mil veces para llegar a la puerta trasera. Pero bueno, es parte de la experiencia coreana, ¿no? Personalmente, prefiero el bus al metro porque el aroma a comida que entra por las puertas en zonas como el mercado de Gwangjang es increíble, aunque el tráfico a las 6 de la tarde puede ser un castigo. Al final, te acostumbras a ese ritmo frenético y hasta le coges el gusto a la velocidad de los conductores.