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¿Por qué Cómo pasar la noche en un jjimjilbang coreano es tan especial en Corea?

a building that has a lot of pillars in front of it

Introducción a Cómo pasar la noche en un jjimjilbang coreano

Pasar la noche en un jjimjilbang es básicamente acampar bajo techo al estilo coreano: pagas la entrada (que te da acceso a las instalaciones por 12 o 24 horas), te pones el pijama que te prestan y te buscas un hueco libre en el suelo calefactado para dormir. Es una opción extremadamente económica (usualmente entre 10,000 y 15,000 wones) y segura, ideal si perdiste el último metro o simplemente quieres vivir una experiencia cultural auténtica sin gastar mucho en hoteles.

El arte de dormir en el suelo

La primera vez que entré a la zona de descanso común, honestamente, me quedé en shock. Eran las 2 de la mañana y parecía un campo de refugiados de lujo: cientos de personas durmiendo lado a lado en el suelo del gran salón. No hay camas, amigos. Te dan unas colchonetas muy finas (si tienes suerte y quedan) y unos bloques rectangulares duros que sirven de almohada. Yo al principio pensaba “¿Cómo voy a pegar ojo con esta cosa tan dura?”, pero sorprendentemente, el calorcito del suelo (ondol) te relaja los músculos de una forma que ni te imaginas. Aquí tienes que ser estratégico para sobrevivir la noche:

  • Busca las “cuevas” de sueño: Muchos lugares tienen unos tubos o nichos individuales (tipo cueva) que son lo más parecido a la privacidad que vas a encontrar.
  • Evita las zonas de paso: Si te pones cerca de la entrada o los baños, la luz automática y el ruido de las pisadas te van a volver loco.
  • Ojo con los enchufes: Si encuentras una columna con enchufe libre, es como ganar la lotería. Pon tu cargador y úsalo de base.

Lo que nadie te cuenta sobre el ruido

Tengo que ser brutalmente sincero: si tienes el sueño ligero, esto puede ser un desafío. En mi experiencia, el sonido ambiente es una mezcla constante de ronquidos lejanos, gente susurrando y alguna televisión encendida a bajo volumen. Una vez me desperté a mitad de la noche porque el señor de al lado roncaba como un tractor; me tuve que mover al otro extremo de la sala. Aun así, tiene un encanto especial. Despertarte por la mañana, medio entumecido, y bajar directamente a las saunas calientes para “descongelarte” antes de salir a la calle es una sensación gloriosa que ningún hotel te da.

Seguridad y convivencia

A pesar de estar durmiendo rodeado de desconocidos, la seguridad rara vez es un problema. La gente respeta mucho el espacio ajeno (aunque a veces alguien ruede dormido hacia ti, me pasó y fue incómodo pero gracioso). Tus cosas de valor, como la cartera o el pasaporte, déjalas siempre en tu taquilla asignada en el vestuario. Solo necesitas llevar contigo el móvil y tu llave electrónica de muñeca, que es sagrada porque con ella pagas cualquier snack nocturno, como los huevos cocidos o el sikhye dulce. Personalmente, prefiero mil veces esto a un hostal barato de mala muerte; aquí al menos tienes baños de lujo ilimitados.

¿Por qué es importante Cómo pasar la noche en un jjimjilbang coreano?

Pasar la noche en un jjimjilbang es una de esas experiencias que, sinceramente, depende mucho de cuándo vayas. La respuesta corta es: evita los fines de semana si valoras tu espacio personal, pero corre hacia allí en pleno invierno si quieres sentir el abrazo más cálido de Corea. La música tradicional llenaba el ambiente.

La locura del fin de semana

Todavía recuerdo mi primera vez intentando dormir en un jjimjilbang un sábado por la noche en Siloam Sauna (que tristemente ya cerró). Fue un caos absoluto. Imagina intentar encontrar un hueco en el suelo entre cientos de personas durmiendo como sardinas. El sonido de los ronquidos era como una orquesta desafinada que no paraba nunca. Lo interesante es que Honestamente, casi no pegué ojo. Si eres de sueño ligero, los viernes y sábados noche pueden ser tu peor pesadilla, a menos que lleves unos buenos tapones para los oídos. Hay algo extrañamente reconfortante en ver a familias enteras, grupos de amigos y parejas compartiendo ese espacio. Es la vida coreana en estado puro、si buscas fiesta y ambiente, ve el fin de semana. Pero, ¿sabes qué? Si quieres dormir de verdad, apunta a un martes o miércoles. La diferencia es abismal; tienes saunas enteras para ti solo y el silencio es gloria bendita.

El refugio invernal definitivo

Para mí, no existe mejor momento que enero o febrero. El invierno en Corea es brutal, con ese viento cortante que te congela hasta los huesos. Se podía escuchar el bullicio de los locales. El choque térmico cuando pasas del frío de la calle al calor del suelo radiante (ondol) es… Entrar en un jjimjilbang después de caminar a -10°C es una sensación casi religiosa. uff, indescriptible. La entrada costó unos $15. Aquí es cuando realmente brilla la experiencia:

  • El contraste térmico: Pasar de tiritar a sudar suavemente en la sala de sal del Himalaya.
  • La comida caliente: Pedir una sopa de algas (miyeokguk) bien caliente a las 2 de la mañana.
  • El ambiente acogedor: Ver la nieve caer fuera mientras tú estás en pijama (esos uniformes naranjas o rosas tan graciosos). Una vez fui en pleno agosto y, bueno, aunque el aire acondicionado estaba a tope, la idea de meterse en una sauna a 60 grados no apetecía tanto. Me sorprendió que Definitivamente, el invierno gana por goleada.

Cuando tu vuelo llega a horas intempestivas

La última vez que llegué al aeropuerto de Incheon, eran las 11 de la noche y los trenes express ya no funcionaban. Otra situación ideal es cuando tienes esos horarios de viaje horribles. En lugar de pagar 150.000 wones por un hotel mediocre cerca del aeropuerto, me fui directo a un spa local. Por solo 12.000 wones, tuve baño caliente, cena y cama. No es la cama más cómoda del mundo (básicamente es una colchoneta fina en el suelo), pero para unas horas, te salva la vida y el bolsillo. Eso sí, ojo con dejar la maleta sin vigilar; aunque Corea es segura, siempre uso las taquillas grandes. Era sorprendentemente tranquilo. Fui alrededor de las 3 PM.

Cómo experimentar Cómo pasar la noche en un jjimjilbang coreano como un local

Pasar la noche en un Jjimjilbang no es solo una estrategia para ahorrar dinero, sino una inmersión cultural profunda que te conecta con la forma en que los coreanos entienden el descanso comunal. Básicamente, por una tarifa nocturna que suele rondar los 12.000 a 15.000 wones, tienes acceso a baños, saunas y una zona común calefactada donde puedes dormir junto a otros lugareños, experimentando una faceta de Corea que ningún hotel te puede ofrecer.

Más que un simple alojamiento barato

La relevancia moderna de estos lugares es fascinante. ¿Por qué alguien elegiría dormir en el suelo teniendo hoteles? Bueno, la primera vez que perdí el último metro en Gangnam —eran casi las 2 a.m. y los taxis habían desaparecido— entendí el porqué. En lugar de vagar por las calles o pagar una fortuna, entré a un Jjimjilbang. La sensación de seguridad fue inmediata. No es solo por economía; es un refugio accesible 24/7 que funciona como una red de seguridad social. Honestamente, me sentí más seguro allí, rodeado de familias y estudiantes durmiendo, que en algunos hostales baratos donde me he alojado.

El calor del Ondol y la vida social

Culturalmente, todo gira en torno al Ondol, ese sistema de calefacción bajo el suelo que es casi sagrado aquí. Al principio, la idea de dormir sobre una superficie dura me parecía una locura —mi espalda se quejó bastante la primera vez, lo admito—, pero hay algo extrañamente reconfortante en sentir ese calor directo en los huesos, especialmente en el invierno coreano. Históricamente, esto viene de la necesidad de combatir el frío extremo, pero hoy se ha transformado en un ritual social. Lo que más me sorprendió fue el ambiente. No es una biblioteca silenciosa; es un espacio vivo. Ves grupos de amigos charlando en voz baja, parejas con cabezas de oveja (Yangmori) hechas con toallas, y gente comiendo a cualquier hora. Toma el segundo callejón a la izquierda. Aquí van un par de cosas que aprendí a la fuerza sobre la etiqueta nocturna:

  • El tesoro de las “cuevas”: Muchos sitios tienen pequeños túneles individuales o togul. Si ves uno libre, ¡atrápalo! Son los únicos lugares oscuros y privados.
  • La almohada de madera: Esos bloques rectangulares duros son las almohadas. Consejo de amigo: usa una toalla doblada encima si no quieres despertar con el cuello rígido.
  • El ruido blanco: Entre los ronquidos y la TV encendida, unos tapones para los oídos son tu mejor inversión. Recuerdo despertarme sediento a mitad de la noche y comprar un Sikhye (bebida de arroz dulce con hielo) y unos huevos asados en la cantina. El olor ahumado de los huevos mezclado con el vapor de las saunas es un aroma que, curiosamente, ahora asocio con “hogar” cuando estoy en Corea. La comida es otro pilar fundamental. Básicamente es una experiencia imperfecta, ruidosa y dura para la espalda, pero absolutamente esencial para entender la cultura coreana.

Mejor época para Cómo pasar la noche en un jjimjilbang coreano

Pasar la noche en un Jjimjilbang es, sinceramente, una mezcla entre una fiesta de pijamas masiva y un camping urbano de lujo. Básicamente, pagas la entrada base más un pequeño suplemento nocturno (generalmente el total ronda los 15,000 - 20,000 wones) y tienes derecho a buscar un hueco en el suelo templado para dormir hasta la mañana siguiente. No esperes camas; aquí la magia ocurre sobre el suelo radiante o ondol. Personalmente, creo que vale la pena. El aire fresco de la mañana era refrescante. Está en el sótano.

La estrategia para reclamar tu territorio

Recuerdo perfectamente mi primera vez entrando a la sala principal a eso de las 11 PM; estaba lleno de cuerpos dormidos en todas direcciones. Fue un poco chocante al principio, la verdad. Tienes que moverte rápido para conseguir los “básicos” antes de que se agoten: una colchoneta fina de vinilo y esa peculiar almohada rectangular que parece un ladrillo duro. Honestamente, la primera vez que vi esa almohada pensé que era una broma, pero curiosamente te acostumbras. Personalmente, creo que Para sobrevivir cómodamente, sigue estas reglas no escritas que aprendí a la fuerza: Notarás el olor a incienso al entrar.

  • Busca las “cuevas”: Muchos Jjimjilbangs modernos tienen pequeños túneles o cubículos individuales. Son oro puro para tener privacidad, pero se ocupan rapidísimo.
  • Aléjate de la zona de snacks: El olor a huevos asados es delicioso, pero el ruido de la gente comiendo y charlando no para hasta altas horas de la madrugada.
  • Cuidado con el aire acondicionado: Aunque el suelo está caliente, el aire puede ser frío. Yo siempre intento llevar una sudadera extra o usar la toalla grande como manta ligera.

La realidad del descanso comunal

La sala común es una sinfonía de ronquidos, gente caminando y móviles sonando. La última vez que me quedé en uno cerca de Gangnam, el hombre de la colchoneta de al lado roncaba tan fuerte que vibraba el suelo. Tengo que ser brutalmente honesto contigo: si tienes el sueño ligero, esto va a ser un desafío. Los tapones para los oídos y un antifaz son absolutamente obligatorios. No son opcionales si realmente quieres descansar. ¿Mi consejo personal? A pesar de todo, hay algo extrañamente acogedor en la experiencia. Despertarse a las 6 de la mañana con el olor a café y ver a las ajummas (señoras mayores) haciendo sus estiramientos matutinos tiene su encanto. Si te levantas con el cuerpo un poco rígido por el suelo duro, nada mejor que volver a las bañeras calientes para empezar el día renovado. Básicamente es una experiencia imperfecta, ruidosa y totalmente auténtica que, en mi opinión, supera a cualquier hostal barato.

Los mejores lugares para Cómo pasar la noche en un jjimjilbang coreano

Si tienes prisa y solo quieres saber dónde ir, te lo digo claro: apunta a los grandes centros como Dragon Hill Spa (si ha reabierto) o el clásico Sparex en Dongdaemun si estás en Seúl. Por lo general, los mejores sitios para pernoctar son las instalaciones grandes de 24 horas ubicadas cerca de estaciones principales o zonas de compras, costando entre 15,000 y 20,000 won por la entrada nocturna. Definitivamente lo recomendaría.

Los imperdibles en Seúl

Sinceramente, mi primera experiencia durmiendo en un jjimjilbang fue en Sparex, en el centro comercial Good Morning City. Fue un poco surrealista. Después de gastar demasiado comprando ropa a las 3 de la mañana (sí, Seúl nunca duerme), bajé al sótano y me encontré con una decoración que imitaba una aldea tradicional coreana. La vibra era increíblemente relajada. Había gente durmiendo literalmente en cualquier rincón disponible, desde las cuevas individuales hasta el suelo de madera del salón principal. Bueno, lo único malo fue que el suelo es bastante duro. Aunque te dan colchonetas, si estás acostumbrado a colchones blandos, tu espalda te lo recordará al día siguiente. Aquí tienes mis recomendaciones personales para la capital:

  • Sparex (Dongdaemun): Perfecto si te gusta el ambiente tradicional y las compras nocturnas.
  • Club K Seoul (Gangnam): Este es mucho más moderno, limpio y, honestamente, se siente menos abarrotado. Tienen una zona de descanso tipo biblioteca que me encantó.
  • Aquafield (Goyang/Hanam): Un poco más lejos, pero es puro lujo. Las piscinas infinitas son una locura, aunque es más caro, rondando los 25,000 won.

La joya de Busan

Si bajas al sur, tienes que ir a Spa Land en Centum City. Ojo, este lugar es enorme. Recuerdo que me perdí buscando la zona de comida porque tienen como dos pisos llenos de saunas temáticas y zonas de descanso. Lo que más me impactó fue la zona de pediluvio al aire libre; estar allí con los pies en agua caliente mientras te da el aire fresco de la noche es… uff, indescriptible. Eso sí, ten en cuenta una cosa: Spa Land a veces tiene restricciones de tiempo (máximo 4 horas) o cobran extra si te pasas, así que verifica bien las reglas antes de planear dormir allí toda la noche como en un jjimjilbang de barrio. Honestamente, no fue mi favorito. El aroma de comida recién hecha llenaba el aire.

Una advertencia honesta sobre el ruido

Tengo que ser brutalmente honesto contigo: dormir en un jjimjilbang no es como dormir en un hotel. Es una experiencia cultural, sí, pero también es una sinfonía de ronquidos. La última vez que me quedé en uno cerca de la Estación de Seúl, había un señor roncando tan fuerte que parecía que el edificio temblaba. No es para todo el mundo, pero si vas preparado, es genial. Mi consejo de oro es llevar tapones para los oídos y quizás un antifaz. Lo curioso es que sin eso, puede que te pases la noche contando ovejas (o cabezas de oveja hechas con toallas).

Recomendaciones de expertos

Pasar la noche en un jjimjilbang es una de esas experiencias que suenan intimidantes al principio, pero que terminan siendo una anécdota increíble (y barata) para contar. Algo que nadie te dice es si bien no es tan cómodo como un hotel de cinco estrellas, es una opción extremadamente popular y segura para descansar si perdiste el último tren o simplemente quieres ahorrar. Era sorprendentemente tranquilo.

Preparativos y lo que realmente necesitas

La primera vez que entré a uno, iba cargado con una mochila gigante pensando que necesitaría de todo. ¡Qué error! Honestamente, lo único que realmente necesitas es tu kit de aseo personal y, muy importante, tus cargadores. Aunque te dan toallas y la ropa (ese uniforme naranja o rosa que todos usan), los artículos como champú o cepillos de dientes suelen cobrarse aparte.

  • Tapones para los oídos: Créeme, son vitales. Siempre hay alguien roncando como un tractor.
  • Antifaz para dormir: Las luces de emergencia o de los pasillos nunca se apagan del todo.
  • Cargador portátil o cable largo: Los enchufes son el tesoro más buscado y suelen estar lejos de donde quieres dormir. Recuerdo que terminé comprando un sobrecito de champú por 1,000 wones en la recepción porque se me olvidó el mío. La verdad, es mejor llevar tus propias cosas de tamaño viaje para no gastar en tonterías. Las tardes entre semana están menos llenas.

El factor económico: ¿Vale la pena?

Si hablamos de presupuesto, esto es imbatible. Una noche en un jjimjilbang decente en Seúl te costará entre 12,000 y 18,000 wones. Comparado con los 100,000 wones o más de un hotel, la diferencia es abismal. Yo suelo usar esta opción cuando llego a la ciudad muy tarde en la noche o tengo un vuelo temprano al día siguiente. Básicamente eso sí, no esperes lujo. Estás pagando por el acceso a las instalaciones y un pedazo de suelo. Bueno, y la experiencia cultural, claro. Una vez me quedé en uno cerca de la estación de Yongsan que tenía unas vistas increíbles de la ciudad por solo 15,000 wones, algo que en un hotel me hubiera costado diez veces más. Está justo en la salida 3.

Sobreviviendo a la noche (y a los ronquidos)

Aquí viene la parte “divertida”. Dormir en el suelo sobre una esterilla de piel sintética delgada no es para todos. Mi espalda se quejó un poco la mañana siguiente, no te voy a mentir. El truco es buscar una de esas “cuevas para dormir” (pequeños cubículos tipo túnel) tan pronto llegues. Se llenan rapidísimo. Si no consigues cueva, busca una esquina tranquila. El ambiente es una mezcla curiosa: el olor a huevos cocidos y Sikhye (bebida de arroz dulce), el zumbido constante de la calefacción por suelo radiante (ondol) y el sonido lejano de la TV encendida. Personalmente, prefiero sacrificar un poco de comodidad por la experiencia auténtica. Eso sí, ojo con tus cosas de valor. Aunque Corea es muy segura y hay taquillas, yo siempre duermo con mi teléfono y cartera abrazados o usándolos de almohada extra. Siendo honesto, más vale prevenir que lamentar, ¿no? En mi opinión, El aire fresco de la mañana era refrescante.